viernes, 30 de mayo de 2008

Jose Tomas vuelve a las Ventas

Mañana sábado termina la feria de San Isidro y el lunes comienza la Feria Aniversario que desde hace pocos años es epílogo a la Isidrada. Y dentro de la próxima feria Aniversario, llega el día más esperado por los aficionados, espectadores y todo aquel que algún día ha prestado cierta atención al mundo de toro. El próximo día 5 vuelve a hacer el paseíllo en el ruedo de Las Ventas del Espíritu Santo, tras muchos años de ausencia, el diestro José Tomás Román Martín, “José Tomas” en los carteles, el monstruo de Galapagar, el que dicen que asusta al miedo, el que pone el cuerpo donde los demás ponen el engaño,...

Este opinador tiene su abono en las Ventas desde el año 1993, quince años ya –la presente temporada es la decimosexta- y por diversos motivos, los últimos años prácticamente no lo he aprovechado. Cierto es que mi localidad no es de las mejores (es más bien mala o muy mala), pero, sinceramente, entre los vaivenes de la vida, las obligaciones adquiridas, los horarios laborales y demás menesteres, acudir a las Ventas durante la feria de San Isidro me obliga a hacer un esfuerzo muy importante y renunciar a muchas cosas. Los últimos años nada ha habido que me diera el empujón para realizar ese esfuerzo. Incluso cuando he tenido la oportunidad de acudir a los toros en mayo he aprovechado para dedicar mi tiempo a otros cuestiones.

Quizás mi afición haya decaído. Quizás este opinador albergara dentro de sí un “feriante de clavel” que sólo acude en las corridas con carteles de relumbrón -aunque no muchos años ha, acudía una media de 50 corridas de toros al año en las Ventas; domingos de marzo, agosto y octubre incluidos-. Quizás uno, con los años, se vuelve cómodo y ver los toros al lado de la bandera, con las posaderas en el duro cemento durante dos horas y media, aguantando inclemencias meteorológicas y fisiológicas de los vecinos de localidad, soportando estoicamente los intentos de reventar el espectáculo por supuestos entendidos de pañuelo verde, no forma un cuadro muy alentador como para renunciar a días de vacaciones, a pasar tiempo con la familia o a descansar en el sofá de casa de los duros quehaceres.

Pero el Jueves día 5 de junio de 2008, voy a ir a las Ventas. Como siempre –cuando era siempre-, iré en el metro; me bajaré en Manuel Becerra y pasearé por los impares de la calle Alcalá hasta la Monumental. Voy a entrar a la plaza por el patio de arrastre. Cogeré el programa de la persona que lo reparte en la columna que hay junto a la puerta de arrastre –si todavía reparten programas. Pasearé contracorriente por el pasillo de los tendidos bajos hasta la escalera del “nueve”. Subiré y me asomaré a la terraza que da al monumento del Doctor Fleming. Me fumaré un cigarrillo mientras ojee el programa. Diez minutos antes de la hora, en el sentido de las agujas del reloj, caminaré por el pasillo de los tendidos altos. Alquilaré una almohadilla junto al “tres” y por las escaleras que hay entre el “cuatro” y el “cinco” subiré a mi andanada. Tomaré mi asiento y esperaré a que José Tomás pise de nuevo la arena de la Catedral del Toreo.

Luego, Dios dirá. Que reparta suerte.

4 comentarios:

Sergio dijo...

No solo José Tomás vuelve a las ventas. ¡También vuelves tú!

Anónimo dijo...

Parece que la vuelta de Jośe Tomás es el mayor acontecimiento de los últimos años

Sergio dijo...

Parece que la faena de José Tomás fue apoteósica: cuatro orejas, salir por la puerta grande...

elboni dijo...

Ya haré mi propia crónica de un día tan especial y una tarde de tanto disfrute