
De un tiempo a esta parte los noticiarios televisivos -lo que se llamaba “el parte” en tiempos pretéritos- dedican gran parte de su duración a informarnos de la situación meteorológica. No me refiero al espacio que desde que lo dirigía Don Mariano Medina se reservaba a informar de la previsión del tiempo. Tampoco quiero hacer hincapié en que esos espacios cada vez tienen más minutos (si al televidente le interesa no me parece criticable que el programador les dé más espacio). Lo que no logro entender es que durante el propio noticiario, es decir, durante el tiempo que debiera estar dedicado a las las noticias políticas, económicas e incluso de sucesos, cada vez se cuela con más frecuencia (por no decir de manera constante) informaciones que no aportan nada.
Es muy habitual, hasta el punto de convertirse en la noticia principal que abre el noticiario, que con grandes titulares se nos informe que hoy veinticinco de enero hace un frío que pela. También pasa en verano que todas las alarmas se disparan para advertirnos que “hoy 25 de julio, las temperaturas alcanzarán los 40º centígrados en las latitudes más al sur de la península”. Todo ello aderezado con conexiones en directo a los centro territoriales de la cadena en la que aparece un periodista con un termómetro a sus espaldas. ¿Aporta algo esta información al ciudadano medio que como todos los meses de enero de su vida ha madrugado, se ha abrigado bien y se ha ido a trabajar o la cola del paro?
Más chocante... mejor dicho... más ofensivo para el inteligencia son los consejos de interés público que acompañan a estas “noticias”. “Las autoridades han advertido que debe abrigarse bien si va a salir a la calle, que debe tener cuidado con no escurrirse con las placas de hielo, además, si Ud. tiene pensado conducir por zona de montaña o donde suela nevar lleve cadenas en el coche,...”. Personalmente me gustan más las advertencias de las autoridades en verano: “vaya por la sombra, no haga ejercicio físico al sol después de comer, cúbrase la cabeza si va a estar mucho tiempo al sol, si tiene sed beba agua y procure no tener a los niños o al abuelo todo el día a la solanera porque les puede dar un patatús”.
¿Estas autoridades que nos aconsejan tan bien son esos mismos señores -y señoras- que cada cuatro años nos dicen que nos van a arreglar la vida y nos piden encarecidadmente que les señalemos a ellos como nuestros elegidos? ¿Estas autoridades son las que viven del salario que les proporcionamos con el pago de los impuestos? ¿Estas autoridades son las que gestionan miles de millones de euros de todos? ¿Estas autoridades son las que se insultan desde supuestas trincheras para luego trinchar el pavo y repartírselo entre ellos? ¿Estas autoridades son las mismas que todo lo que han hecho en su vida es medrar dentro de su facción/banda/partido político hasta conseguir un cargo? ¿Estas autoridades son las mismas que están tranquilas en su poltrona mientras los ciudadanos consentimos la falacia en la que vivimos?
Yo, por mi parte, prefiero dirigir mi mirada a lo realmente importante y meter mi dedo acusatorio en el bolsillo: ¡joder, qué frío!.
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