jueves, 18 de febrero de 2010

De insurgentes y otros daños colaterales

Me indigna el maniqueismo y el desconocimiento de los medios de
comunicación cuando se informan sobre cualquier guerra, conflicto armado,
escaramuza militar o lo que sea.

Por un lado, ahora está moda de llamar insurgentes a los que antes eran
los "malos" de las películas americanas. Ahora cualquiera que se enfrente
a un americano -mueran españoles o no en esa misma guerra-, ya sea
terrorista, talibán, narcotraficante, miembro de un ejército regular o
mercenario, recibirá la bonita denominación de "insurgente". El término,
poético es, pero me temo que se aleja bastante de la precisión que siempre
se espera de la información periodística dada por el enviado especial de
turno o el corresponsal de guerra habitual. En los últimos tiempos hemos
llegado a tal extremo que en Afganistan cualquier traficante de amapola o
negrero o terrorista (sí, de los de Bin Laden) con kalashnikov es un
"insurgente".

Se imaginan, queridos lectores, al "New York Times", o cualquier otro
periódico de reconocido prestigio, en el año 1944 titulando "Los
insurgentes alemanes defienden con uñas y dientes los puentes de Nimega";
o "En una audaz maniobra los insurgentes alemanes emboscan a las tropas
alidas en Las Ardenas"; o más allá, "Los bombardeos de Londres han sido
causados por una conjura del Mi5 para justificar la entrada en guerra del
Reino Unido"... sin comentarios.

Siguiendo con el recuerdo a la Segunda Guerra Mundial, me gustaría
comentar otro tema candente: el de las víctimas colaterales. Nos hemos
acostumbrado a que la noticia de la guerra no sea la conquista de un
territorio, ni el inicio de una operación trascendente, ni siquiera el
éxito de un golpe más o menos audaz. Ahora, la noticia es la siempre
triste muerte de civiles o la de caídos por el fuego amigo. Es de suponer
que quienes eso escriben, o quienes dan toda la trascendencia a esas
desgraciadas circunstancias, desconocen los miles de franceses que
murieron en 1944 víctimas de bombardeos de las tropas aliadas (a las que
los nazis llamaban invasores). Igualmente desconocen el alto porcentaje de
unidades de combate que durante esa guerra sufrieron el fuego amigo. Todas
esas víctimas fueron asumidas con tristeza y resognación.

Como es obvio, quienes eso escriben o quienes lo difunden, desconocen el
sacrificio que el mundo tuvo que hacer para liberarse del yugo opresor de
las huestes hitlerianas.

1 comentario:

Sergio dijo...

Se ha avanzado mucho desde la época en la que al tomar un ciudad tras un asedio se saqueaba durante tres días.

La legislación internacional sobre guerras está hecha para proteger a los civiles, siempre que no se pongan en medio, cosa que los "escudos humados" suelen olvidar.