jueves, 24 de junio de 2010
viernes, 23 de abril de 2010
jueves, 18 de febrero de 2010
De insurgentes y otros daños colaterales
comunicación cuando se informan sobre cualquier guerra, conflicto armado,
escaramuza militar o lo que sea.
Por un lado, ahora está moda de llamar insurgentes a los que antes eran
los "malos" de las películas americanas. Ahora cualquiera que se enfrente
a un americano -mueran españoles o no en esa misma guerra-, ya sea
terrorista, talibán, narcotraficante, miembro de un ejército regular o
mercenario, recibirá la bonita denominación de "insurgente". El término,
poético es, pero me temo que se aleja bastante de la precisión que siempre
se espera de la información periodística dada por el enviado especial de
turno o el corresponsal de guerra habitual. En los últimos tiempos hemos
llegado a tal extremo que en Afganistan cualquier traficante de amapola o
negrero o terrorista (sí, de los de Bin Laden) con kalashnikov es un
"insurgente".
Se imaginan, queridos lectores, al "New York Times", o cualquier otro
periódico de reconocido prestigio, en el año 1944 titulando "Los
insurgentes alemanes defienden con uñas y dientes los puentes de Nimega";
o "En una audaz maniobra los insurgentes alemanes emboscan a las tropas
alidas en Las Ardenas"; o más allá, "Los bombardeos de Londres han sido
causados por una conjura del Mi5 para justificar la entrada en guerra del
Reino Unido"... sin comentarios.
Siguiendo con el recuerdo a la Segunda Guerra Mundial, me gustaría
comentar otro tema candente: el de las víctimas colaterales. Nos hemos
acostumbrado a que la noticia de la guerra no sea la conquista de un
territorio, ni el inicio de una operación trascendente, ni siquiera el
éxito de un golpe más o menos audaz. Ahora, la noticia es la siempre
triste muerte de civiles o la de caídos por el fuego amigo. Es de suponer
que quienes eso escriben, o quienes dan toda la trascendencia a esas
desgraciadas circunstancias, desconocen los miles de franceses que
murieron en 1944 víctimas de bombardeos de las tropas aliadas (a las que
los nazis llamaban invasores). Igualmente desconocen el alto porcentaje de
unidades de combate que durante esa guerra sufrieron el fuego amigo. Todas
esas víctimas fueron asumidas con tristeza y resognación.
Como es obvio, quienes eso escriben o quienes lo difunden, desconocen el
sacrificio que el mundo tuvo que hacer para liberarse del yugo opresor de
las huestes hitlerianas.
sábado, 13 de febrero de 2010
Semana Santa 2010 Hellín
Los redobles, aún callados, empiezan a atronar el alma. La espera se convierte en ansia... ya huele a primavera en el Rabal.
martes, 2 de febrero de 2010
Cómo buscar que hablen de ti, cuando todo el mundo te ignora
La que se ha liado por esta tontería, es un tema que me hace hervir la sangre. El típico asunto en que se pone el grito en el cielo (tertulianos, políticos y demás gentuza habitual de la fauna nacional) sin analizar realmente la trascendencia de lo que se critica.
Vamos a ver, lo único que demuestra el "incidente" es que el FBI o la agencia que sea, o incluso el grupo que realiza retratos robot, o simplemente el técnico que ha hecho ese retrato robot, son unos cutres. Y ya está. Que utilizan google, como cualquier humano en nuestra intrascendente vida, para realizar importantes labores contraterroristas. Esto es, en mi opinión, lo más grave que se puede achacar al "incidente".
Que sea el pelo de Llamazares o de mi vecina, ¿qué mas da?. Vamos a ver, que no han cogido una foto de este señor y han dicho "éste es el terrorista que buscamos" (que si hubiera sido la foto de un nonagenario exdirigente del PCE, mucha gente afirmaría que no se trataba de un error). Simplemente han recortado el pelo de una foto de un cartel electoral (que sin lugar a dudas habría pasado antes por el tamiz del photoshop) y se lo han puesto a la cara de otro. ¿Qué riesgo tiene esto para el dueño del pelo? ¿Acaso realmente Llamazares es calvo y usa peluca y todos los días su pelo es exactamente igual? ¿Acaso los "polis" antiterroristas se fijan en el corte de pelo para detener a la gente? Se imaginan, queridos lectores: "eh, eh, eh, cuidado que ese lleva la raya en el mismo lado que Josu Ternera". Es de coña. ¿En qué país vivimos?
A modo de conclusión y reflexión final: ¿qué tiene que ver el FBI o quien sea, en que Llamazares tenga cara de moro? Joder, a mí me pasa lo mismo y no voy denunciando a nadie (lo de la cara de moro, digo).
martes, 22 de diciembre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
Descubren una peluquería ilegal dentro de un club de alterne
nuestra sociedad.
Durante la emisión de uno de los noticiarios televisivos de la noche, en
cuestión de cinco minutos, se sucedieron hasta cuatro noticias
relacionadas con truculentos asesinatos, agresiones y robos con violencia
desmedida. Ante mis ojos desfilaron las sobrecogedoras imágenes de los
agredidos, de las agresiones, del dolor de los familiares y de las pobres
víctimas. Todo ello sin solución de continuidad, sin cortinilla alguna que
interrumpiera ese chorreo de sangre y vísceras que muestras a una sociedad
en descomposición.
No intervino ningún sesudo intelectual para dar su opinión. No dio rueda
de prensa alguno los políticos de la oposición. No compareció ningún
ministro para proponer atajar tanta violencia y tanto síntoma de
descomposición.
Tras eso, una cortinilla y nueva noticia. La ministra de sanidad opina,
dice, explica, la nueva normativa que quiere atajar el consumo de tabaco
en lugares públicos. Ahí sí. Ahí todos nuestros ministros, todos nuestros
políticos, los periodistas... ahí sí, todos opinan y hacen la mejores
propuestas para el bien de esta sociedad tan axfisiada por los humos.
¿Qué es lo importante? ¿Para qué pagamos a nuestros "regidores"? ¿Para qué
vamos a las urnas cada cierto tiempo?
Otra muestra más de la depravación de nuestra sociedad. La noticia, lo que
escandaliza, lo que se sale de la norma no es el próstíbulo, es la
peluquería dentro del prostíbulo.
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/08/madrid/1254995436.html

