sábado, 6 de junio de 2009
jueves, 14 de mayo de 2009
Tenis en Madrid

Ayer estuve en la Caja Mágica. Las instalaciones son extraordinarias y espectaculares. He visitado muchos recintos deportivos y he de decir que éste se lleva la palma. Pero es una vergüenza que su disfrute íntegro esté vetado para la inmensa mayoría de los mortales durante la celebración del Madrid-Open de tenis.
Es una vergüenza que durante esta semana en Madrid el deporte sea mucho menos que secundario. No soy un experto en la materia, pero desde luego cuando veo por televisión partidos de otros torneos internacionales, en ninguno de ellos la mitad de la grada está destinada a palcos VIP. En todos un parte de la grada sí cuenta con esas “boxes”, cosa que creo está bien, pero la mayoría del espacio está destinado a asientos de público general, con distintos precios, pero público que pasa por taquilla. Me parece bochornoso que en el torneo de Madrid el acceso a la mayor parte de las instalaciones estén vetadas para quienes no portan pulserita o acreditación.
Comparto que un evento de estas características haya que explotarlo desde el punto de visto comercial, pero los límites del mercantilismo en Madrid superan con creces lo tolerable. Que no haya prácticamente entradas disponibles (a pesar de sus altos precios) porque la mayor parte de la grada está reservada para los supuestos VIP y que durante la mayoría de los partidos esos asientos estén vacíos, no creo que dé una buena imagen de ese Madrid por y para el deporte que se quiere vender.
No opino desde el clásico revanchismo clasista, es un hecho que el deporte es lo último durante estos días en Caja Mágica: Viva Madrid 2016
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lunes, 2 de marzo de 2009
lunes, 15 de diciembre de 2008
En estos días tan señalados, me llena de orgullo y satisfacción...
¿Qué será de nosotros cuando nos hayamos comido todo el turrón; no quede botella que descorchar; se haya extinguido la cabaña de corderos; las jugueterías, perfumerías y hasta el Corte Inglés cierren por falta de existencias? ¿Qué haremos cuando los locales de copas sean clausurados por superar reiterativamente los límites de aforo?
Cuando se impida el tráfico peatonal por el centro de Madrid, ¿dónde se podrán volver a ver concentraciones humanas tan sobrecogedoras como las que se viven ahí habitualmente? ¿De quién podremos seguir el ejemplo cuando dejemos de ver a esos padres modélicos con pelucas moradas tapando su calvicie, cuernos de reno disimulando los propios y gafas de sol retroiluminadas haciendo disfrutar a sus hijos?
¿Qué será de nosotros?
¿Seremos capaces de encontrar el cauce que lleve nuestros ríos a la mar?
¿Estallará entonces la auténtica crisis?
Feliz Navidad
Cuando se impida el tráfico peatonal por el centro de Madrid, ¿dónde se podrán volver a ver concentraciones humanas tan sobrecogedoras como las que se viven ahí habitualmente? ¿De quién podremos seguir el ejemplo cuando dejemos de ver a esos padres modélicos con pelucas moradas tapando su calvicie, cuernos de reno disimulando los propios y gafas de sol retroiluminadas haciendo disfrutar a sus hijos?
¿Qué será de nosotros?
¿Seremos capaces de encontrar el cauce que lleve nuestros ríos a la mar?
¿Estallará entonces la auténtica crisis?
Feliz Navidad
lunes, 8 de diciembre de 2008
"La he liao parda"
No es una yonki que trataba de fabricarse unas pirulas. Es un socorrista tras "echar" el cloro en la piscina.
Viva la profesionalidad
jueves, 13 de noviembre de 2008
No soy setero

Señores, odio la micología. Antes, aún no teniéndolo por un manjar, podía comer setas en un revuelto o como guarnición de un guiso suculento. Incluso rebozadas las he comido y me han estado relativamente buenas (iba decir sabrosas, pero nunca una seta estará sabrosa). Por supuesto, también he tomado raciones de champiñón a la plancha con sus ajo laminado y taquitos de jamón en los bajos de la Plaza Mayor...
Pero desde que se ha puesto de moda que durante los fines de semana de otoño, cualquier chandalista de Madrid o alrededores, tome su coche, se adentre en la sierra madrileña (para los provincianos que se puedan ofender: vertiente Sur de la Sierra de Guadarrama), aparque en cualquier cuneta y se adentre a pie en alguna zona más o menos boscosa a la búsqueda de setas, no puedo ni verlas.
Es suficiente que un plato lleve entre sus ingredientes cualquier tipo de hongo, para ser causa de su inmediato rechazo.
Sólo deseo que a todos esos señores que se adentran en el bosque con su cesta de mimbre al brazo, les asalte el lobo feroz y se los coma. Y, por Dios, que no aparezca ningún cazador salvador.
martes, 11 de noviembre de 2008
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